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lunes, 6 de noviembre de 2017

SIONISMO, MOVIMIENTO GLOBAL DEL SISTEMA CAPITALISTA



SIONISMO, MOVIMIENTO GLOBAL DEL SISTEMA CAPITALISTA
Revista Libre Pensamiento

El sistema capitalista, encabezado por EEUU e Inglaterra, engendró al sionismo, con Israel Sionista como centro, sin que la ubicación geográfica tuviera que ser forzosamente esa. La Patagonia Argentina y Chilena se pensaron como alternativa y se conciben aun como relevo.[1] El asunto es deliberadamente intrincado, pero algo queda claro: los sionistas no son exclusivamente sionistas israelíes, éstos sólo son parte de un movimiento internacional del capital que le ha cubierto las espaldas al conjunto de países imperialistas, sobre todo, a Inglaterra y EEUU. 



Debe recordarse que la creación del Estado sionista de Israel tenía como propósito que Reino Unido preservara sus dominios sobre los pueblos árabes y palestinos.[2] Así las cosas, no es de extrañar que, con el cinismo que caracteriza a Occidente, el “canciller británico se siente orgulloso por el rol de su país en la creación de Israel”, aunque se ve obligado a admitir “las violaciones que se han cometido contra los palestinos.”[3]

Debe advertirse, no obstante, que no se debe confundir a judíos con sionistas. Entre los primeros, miles están plenamente identificados con las luchas por la emancipación del ser humano. Otros tantos han participado de forma destacada, entre otras luchas, en la de los trabajadores estadunidenses durante la depresión; en la librada en pro de los derechos civiles; en la lucha en contra del apartheid sudafricano; la lucha contra el fascismo europeo y la de muchos otros movimientos en favor del cambio social y político.

Igual de numerosos son los que se manifiestan en contra del sionismo y el genocidio del pueblo palestino. Y muchos son los judíos que –a petición del Mossad- han sido objeto de persecución y asesinatos, por estimarse peligrosos para esta estructura represiva. En tal sentido, la lucha librada se produce entre los que se empeñan en explotar y dominar al mundo en su provecho y aquellos que no están dispuestos a aceptarlo.[4]

Los sionistas no son sólo israelís, ya lo dijimos. Sin embargo, las cosas han llegado al extremo de confundir los términos al nivel de identificarlos, sobre todo, con Israel. Empero, el fenómeno debe verse más que por la población, por la influencia que el sionismo posee en el orbe, penetrando sin duda las esferas occidentales de poder en su conjunto. A nuestro entender, no siendo un fenómeno israelí, sino global, el sionismo no se vincula con etnias o razas. Guarda relación intrínseca con el capital internacional visto de conjunto. 

En este sentido, aunque pueda parecer exagerado, en buena media, compartimos la opinión que sostiene que el sionismo no es ajeno a ningún ser humano. Porque está en cada rincón del planeta, es de hecho un Gobierno Mundial; participó en todas las guerras del siglo XX; de él salieron los ideólogos y estrategas de golpes militares y de la aplicación de torturas en América Latina, en la segunda mitad del Siglo XX. Igualmente, derivaron “los poseedores de todos los grandes medios de comunicación y controladores de los más pequeños a nivel mundial”; los “propietarios de los mayores bancos y financieras del mundo, de Universidades, del cine […], están detrás de todo lo que se publica en Internet, supervisan lo que se ve, lo que se dice y lo que se hace en cada rincón de este planeta.”[5]

Mentira alimentada hasta el hartazgo

No se quiere admitir que el holocausto, tan restregado los días y las noches a la cara del ser humano, no fue contra los israelitas tal cual se ha creído, sino contra los palestinos. Lo fue ayer y lo es ahora. Sin embargo, la patraña sigue calando, los medios la alimentan hasta el hartazgo.

Si hablamos de esto es por la convicción de un hecho: el daño colosal que ello encierra, cualquiera sea el sentido imaginable. Y uno de ellos es que, de ese miasma, han derivado cadenas interminables de mentiras a las, que ciega, se aferra un mar de gente. Quizá la peor, entre ellas, sea la que atribuye a falsos hebreos (los sionistas) la condición de pueblo elegido por el “Cielo”, para hacer y deshacer las cosas del mundo en su provecho, valiéndose, sobre todo, del profundo temor que genera entre millones de seres humanos el contradecir, en mayor o menor grado, la “grandeza divina” de Israel. 

Desde luego, los padrinos de semejante patraña, los países occidentales (Inglaterra y EEUU, entre otros) no se han quedado atrás y, por extensión “divina”, también se endosan el privilegio de gobernar al mundo a sus anchas. Recordemos a Obama declarando ante la ONU que su país actúa cual “compañero de trabajo de Dios”, tras haber bombardeado, simultáneamente a Siria, Irak, Afganistán, Libia, Pakistán, Somalia y Yemen.[6] Esa ha sido al menos la intención que han y siguen acariciando. 

Porque existe, en verdad, un antídoto contra semejante prepotencia, se llama resistencia, resistencia global en cualquier vía posible, recordando que el enemigo de la humanidad es el que escoge el terreno, jamás los pueblos. Y esa resistencia, se admita o no, se llama lucha de clases, que nadie ha inventado, excepto la explotación del hombre por el hombre, practicada hoy a escala global.

En la política estadunidense, el afán de dominio global se ha hecho sentir desde hace tiempo. Recordemos la Doctrina Monroe que habla de “América para los Americanos” y, sobre todo, el Destino Manifiesto que lanzó al ruedo John L. O'Sullivan para justificar la anexión de Tejas y Oregón.[7] Dice así:

“Los anglosajones se convertirán en la raza que engendrará rasgos particularmente agresivos con el propósito de imponer sus instituciones a toda la humanidad, de extender su dominio a todo el globo terrestre. Si predico con acierto, esta poderosa raza se extenderá a México, a Centroamérica y Suramérica, a las islas de Océano, a África y a otros lugares... El destino de dicha raza es expulsar a las razas débiles, asimilar a otras y transformar el resto hasta que toda la humanidad sea anglosajonizada”.[8]

Desde luego, no se quedan atrás los personajes que, no valiendo nada, se prestan a los juegos del sionismo global. Mauricio Macri, es uno de ellos. Su tarea es facilitar el traslado de la sede mundial del sionismo a la Patagonia chileno-argentino.[9]

Finalmente, aunque queden muchos asuntos en el tintero, digamos esto:

Ningún padre auténtico divide a sus hijos en dilectos y no dilectos; ninguno establece mayorazgo alguno; ninguno pide una prueba de fidelidad absurda, como la del presunto sacrificio que el Demiurgo exigió a Abraham para que, en señal de fidelidad hacia él, sacrificara a su hijo Isaac en holocausto.

Al respecto dice Saramago: “[…] El lector ha leído bien, el señor ordenó a Abraham que le sacrificase al propio hijo, como quien pide un vaso de agua cuando se tiene sed, lo que significa que era costumbre suya, y muy arraigada. […]” [10]

Simplemente nos preguntamos...

A todo esto, nos preguntamos muy en serio: ¿Por qué muchos antimperialistas callan de modo incomprensible ante los horrendos crímenes del Sionismo-Occidental? ¿A qué le temen? ¿Pensarán que todo lo que se denuncia contra la mal llamada Nación Hebrea pertenece a lo que se ha presentado como “teorías conspirativas”, o es que creen de verdad el cuento de Israel como pueblo escogido por Dios?

Tal vez piensen que el asunto consistía en “otorgar una tierra sin gente a un pueblo sin tierra”, tal como declaraba el 2 de noviembre de 1917, Arthur James Balfour, Secretario de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña, al también británico Lionel Walter, banquero, político y zoólogo británico.[11]

Así exactamente se concibió el arrebato de sus tierras a los nativos estadunidenses, tal como refiere un compendio oficial de la historia de EEUU que estima a la “migración” inglesa “poderosa” y “edificadora” de “una nueva civilización en un continente otrora salvaje”. Y sigue: “Lo primero que vieron los colonos de la nueva tierra fue un panorama de bosques espesos. A decir verdad, esos bosques estaban habitados por indios, muchos de ellos hostiles, y a la amenaza de sus ataques habría de sumarse a las penalidades de la vida diaria.”

John Smith, fundador de la colonia de Virginia, en 1607, más desalmado, anoto: “Nunca el cielo y la tierra estuvieron más de acuerdo en enmarcar un lugar para que el hombre la habite.” Habla del hombre blanco, naturalmente.[12]

Recordemos lo que declaró en noviembre de 2014, en Sídney, Tony Abbott, primer ministro de Australia, a su homólogo británico, David Cameron: “Al contemplar esta ciudad gloriosa, al ver este desarrollo extraordinario, es difícil pensar que en 1788 no había nada más que maleza. Los soldados, los convictos y los marinos que desembarcaron de esos 12 barcos debieron pensar que habían llegado a la luna”.[13]

Y por increíble que parezca, cuando esta gente ve amenazado su estándar de vida, su vida suntuosa, su parasitismo y, en fin, lo que considera sobrepoblación de los no blancos en el orbe, entonces pega el grito al cielo diciendo, como el tal Guillermo de Inglaterra, que ello “supone un gran riesgo”. [14]

El nefasto Bill Gates ha hablado de la reducción de la población global. Afirmó sin ambages “que las vacunas y el cuidado de la salud forman parte de una ecuación para reducir la población en el mundo de un 10 a 15 por ciento.[15]


Notas: 



[1] Adrian Salbuchi. La Patagonia argentina y chilena en peligro. https://actualidad.rt.com/opinion/salbuchi/view/37659-patagonia-argentina-chilena-peligro
[2] Recordemos lo que Winston Churchill, siendo Primer Ministro de Gran Bretaña, expresó en 1920:“Si, como bien puede suceder, se creara a lo largo de las orillas del Jordán un Estado judío bajo la protección de la Corona Británica, que podría comprender entre tres o cuatro millones de judíos, habrá ocurrido un acontecimiento en la historia del mundo que sería desde todos los puntos de vista beneficioso”. Y un año después, desde Jerusalén, expresó: “es totalmente acertado que los judíos, que están dispersos por todo el mundo, deban tener un centro nacional y un Hogar Nacional donde algunos de ellos puedan reunirse. ¿Y dónde más podría ser, sino en esta tierra de Palestina, con la cual durante más de 3.000 años se han asociado íntimamente y profundamente?” Winston Churchill, un maníaco genocida. https://culturaproletaria.wordpress.com/2017/03/24/winston-churchill-un-maniaco-genocida/
Abu Faisal Sergio Tapia. El genocidio del pueblo palestino con acento inglés. http://www.hispantv.com/noticias/opinion/358581/declaracion-balfour-ocupacion-genocidio-palestino
[4] Nicola Hadwa y Silvia Domenech. ¿Y los sionistas? http://www.rebelion.org/noticia.php?id=223883
[5] Magdalena Rodríguez. No es lo mismo ser israelita que ser judío ni ser sionista. https://es.sott.net/article/29536-No-es-lo-mismo-ser-israelita-que-ser-judio-ni-ser-sionista
[8] Selivánov, Valentín. “La Expansión de EEUU en América Latina”. En: Historia de las Intervenciones Norteamerica­nas. Obra en dos tomos, tomo II. Redacción de "Ciencias Sociales Contemporáneas", Academia de Ciencias de la URSS, Moscú, 1982. p. 15.
[10] “El señor [dios] enloquece a las personas” (José Saramago) https://artemuros.wordpress.com/2014/10/01/el-senor-dios-enloquece-a-las-personas-jose-saramago/
[12] Servicio Informativo y Cultural de los Estados Unidos de América. Reseña de la Historia de los Estados Unidos.
[14] Príncipe Guillermo dice que demasiada gente en el planeta "supone un gran riesgo". https://actualidad.rt.com/actualidad/254284-principe-guillermo-rapido-crecimiento-poblacion

Egolatría

Egolatría 

“Las personas egocéntricas se sienten infalibles. Aunque se presentan como individuos seguros y sobrados de autoestima, estas armas las utilizan como mecanismo de defensa porque en el fondo son personas solitarias y llenas de inseguridades. Por eso necesitan sentirse adulados y admirados constantemente por los demás.” Egocentrismo, el culto al yo

Aquéllos que ven con desprecio hacia abajo, en el fondo, no se quieren ni a sí mismos. Los que pretenden desmasificarse, de fondo, se atomizan a un nivel en el que, prácticamente, se vuelven o pueden volverse irreales. Quizá, hay en ellos más sufrimiento que en nadie, justo porque no creen ni en sí mismos. Se avientan a instruirse a lo ecléctico, tomando lo que les sale al paso, sin concierto a la vista. No parecen percibir que ello les impide eslabonar su pensamiento en un todo lógico, porque su forma de cultivarse no permite nada semejante. 

No son capaces de tener una perspectiva de conjunto de los fenómenos existentes, en la lejanía, ni en lo próximo. Basados en otros, expresan pensamientos, a veces, favorables a percepciones abiertamente contrarias al ser humano, al humanismo, toda vez que lo etiquetan en dos categorías, los que pertenecen al orden descendente (las muchedumbres) y los que están en la categoría de los ascendentes (en verdad los menos); en pocas palabras, los “viles” y lo “nobles”, los “positivos” y los “negativos”. Dentro de la visión reaccionaria acusada, Napoleón es ejemplo de los “positivos”.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

¡QUÉ NO JODAN LOS ANTICOMUNISTAS RUSOS!



¡QUÉ NO JODAN LOS ANTICOMUNISTAS RUSOS!

Ahora se mezcla todo. En la misma Rusia, se tira lodo a la Revolución de Octubre. Y ahí mismo se escuchan posiciones tanto o más anticomunistas que en Occidente. Poco falta, en verdad, para que en la Patria de Lenin se diga que el zarismo es lo mejor de toda la historia en este gigantesco país euroasiático. Les guste o no a esas fuerzas que mancillan la causa comunista, la Gran Revolución Socialista de Octubre fue y es lo mejor que le ha pasado no sólo a Rusia, sino también al mundo.

De la existencia de la URSS, se puede decir que fue ella la que salvó a la humanidad del hitlerismo que Occidente entero amamantó con profusión. ¿Quién puede negarlo? Nadie. ¡Qué tampoco entonen la cantinela que esa gesta gigantesca e incomparable, se podía lograr sin tener de telón de fondo el socialismo! Por algo ha sido inimitable.

Como si Octubre no les bastara, a la misma Revolución Cubana pretenden descalificarla, llevársela de encuentro:

“No es de extrañar (...) que si Lenin dijo que “de todas las artes, el cine es para nosotros la más importante”, la primera ley en materia cultural de la Revolución cubana fuera la creación del Instituto Cubano del Arte e Industrias Cinematográficas (...) el 24 de marzo de 1959, a escasos tres meses de la llegada al poder de Fidel Castro, y que el primer largometraje de la recién creada industria se llamara 'Historias de la Revolución' (1960); por ello tampoco es de extrañar el camino transitado en Cuba desde los años liminares, y en apariencia libres, del 'dictum' castrista “Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución nada” (1960) hasta el tristemente célebre 'quinquenio gris' (1970-1971) con su marginación de intelectuales en nombre de la pureza ideológica de la Revolución.” (Sputnic)

Hoy en Rusia hablan del “gran terror” (véase RT) iniciado con Octubre, pero no perderemos tiempo refutando el asunto, solo preguntémonos: ¿Acaso el terror que hoy se desata por todos los puntos cardinales del planeta sin que nada indique que pueda ponérsele freno a ese terror inigualable no es incomparablemente mayor del que se desatara tras el triunfo de Octubre? ¿Le gustaría a Rusia que en algún momento, le increpen el “Gran Terror” contra el devoto “Estado Islámico”?

Traemos a cuento esta genial postura respecto a la comparación entre nazifascismo y comunismo ruso:

«Colocar en el mismo plano moral el comunismo ruso y el nazifascismo, en la medida en que ambos serían totalitarios, en el mejor de los casos es una superficialidad; en el peor es fascismo. Quien insiste en esta equiparación puede considerarse un demócrata, pero en verdad y en el fondo de su corazón es en realidad ya un fascista, y desde luego sólo combatirá el fascismo de manera aparente e hipócrita, mientras deja todo su odio para el comunismo.»

LA ESPIRITUALIDAD NECESARIA


LA ESPIRITUALIDAD NECESARIA

Estamos convencidos de lo esencial de la espiritualidad para el ser humano, pero de esa que recorre los campos, las aldeas, las calles, los barrios, los rincones que frecuentan las personas que en verdad, como diría Sandino, “producen con su sudor los que otros derrochan con francachela”; de la que tejen a diario los que entregan su vida, su esfuerzo y sudor a los demás; la de quienes, con verdadera vocación, ejercen su quehacer en los centros de estudios, de salud y oficinas; en la administración honrada de proyectos destinados a los del montón, donde sea; la de quienes, más allá de su investidura, ven y tratan con respeto y dignidad a los demás; la de quienes actúan siempre y en todo momento, como parte inseparable de los demás, sin llevar consigo piel de zapa alguna.


Respetamos la espiritualidad que va más allá de las estrellas y recorre el universo, siempre y cuando sus portadores no pretendan desconocer el ombligo terrenal que, de por vida, los sustenta en este mundo y no fuera de él.   

100 % de acuerdo con el contenido de esta imagen

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Sin ánimo de golpear la sensiblería ni el puritanismo, las brujas jamás han existido, salvo en la historietas, en las películas y en la imaginación. Pero los perversos pululan por todo el orbe. Se venden por docenas. No aconsejo a nadie comprarlos, salen excesivamente caros y son, en extremo, dañinos. No se tiene que ofender a la prostituta, si la vida la ha empujado por esa incierta vereda, pero la expresión Hijo de Puta refleja con absoluta precisión la condición de maldito o maldita que alguien tenga.

lunes, 30 de octubre de 2017

EL MARXISMO SIEMPRE VIVO


"From the Dictatorship of Porfirio Diaz to the Revolution - The Revolutionaries." 1957-65. Acrylic on plywood. Hall of the Revolution, National History Museum, Chapultepec Castle, Mexico City, Mexico.


EL MARXISMO SIEMPRE VIVO
Revista Libre Pensamiento

Puntualizaciones de los clásicos respecto al tránsito del capitalismo al comunismo

El comunismo encierra sobre todo la defensa de la esperanza tan pisoteada y descalificada; las libertades populares hoy tan golpeadas; un mundo en el que se realicen los más caros anhelos de la humanidad en términos de auténtica igualdad social en los planos más profundos, posibles y probables. Es la lucha contra los prejuicios del llamado sentido común; contra todo sectarismo, toda explotación y manipulación; contra toda enajenación y alienación; contra toda guerra de agresión y todas las formas de encubrirlas.

Muchas cuestiones que se endilgan al Comunismo de los clásicos no se corresponden para nada con lo que ellos postularon. Y esto constituye una de las razones de fondo para exponerlo a través de ellos de modo preferente, quienes nunca vieron en su concepción ninguna suerte de Catecismo. Hablamos en lo esencial de Marx, Engels y Lenin. 


No concibieron el tránsito del capitalismo al comunismo de modo brusco, repentino o inesperado, sino a manera de proceso que marca un salto cualitativo. Prolongado dada la lucha frontal entre el capitalismo (aferrado con todas sus fuerzas a su preservación) y el socialismo que se abre paso en medio de muchas dificultades y complejidades -tales son la fuerza de la costumbre y el sentido común, anidados, por siglos, en las masas populares, y la inevitable influencia que en éstas ejerce la ideología burguesa.

Vislumbraban la lucha de clases, incluso, dentro de los mismos procesos revolucionarios. Y aun concibiendo el triunfo proletario, no creían posible transformar de una sola vez la propiedad privada en propiedad social. Tras formularse la interrogante sobre la rapidez con que podía suprimirse la propiedad privada, Engels aporta una idea cardinal: 

“No, no será posible, del mismo modo que no se puede aumentar de golpe las fuerzas productivas existentes en la medida necesaria para crear una economía colectiva”. Y continúa: “la revolución proletaria sólo podrá transformar paulatinamente la sociedad actual, y acabará paulatinamente con la propiedad privada únicamente cuando haya creado la necesaria cantidad de medios de producción.”[1]

Marx puntualiza: “De lo que aquí se trata no es de una sociedad comunista que se ha desarrollado sobre su propia base, sino, al contrario, de una que acaba de salir precisamente de la sociedad capitalista y que, por tanto, presenta todavía en todos sus aspectos, en el económico, en el moral y en el intelectual, el sello de la vieja sociedad de cuya entraña procede.”[2]

Aunque no pocos refunfuñan al oír hablar del asunto, Marx y Engels señalan que sin un alto grado de desarrollo de las fuerzas productivas, en un plano histórico-universal, que genere una masa de hombres por completo desposeída y dispuesta a rebelarse contra un mundo de riqueza y cultura, es imposible construir el comunismo, ya que, sin eso, “sólo se generalizaría la escasez, y por tanto, con la pobreza comenzaría de nuevo, a la par, la lucha por lo indispensable y se recaería necesariamente en toda la miseria anterior…”[3]


Siguiendo las pautas anteriores, Lenin apunta: “En su primera fase, en su primer grado, el comunismo no puede aún ser completamente libre de las tradiciones o de las huellas del capitalismo.”[4] Y muestra que su construcción no es un proceso rectilíneo, ni puro, que, por tanto, amerita acciones que se correspondan por entero con las circunstancias prevalecientes. Y al considerar las razones que motivaron al Estado Soviético a la adopción de una serie de medidas extremas contra el capital, el líder bolchevique precisa: 

1) El capital oponía a la sazón una resistencia militar que sólo podía enfrentarse con las armas; 2) por lo mismo, no se podía sino colocar en primer plano la represión por encima de los métodos de gobierno; 3) tampoco se disponía de especialistas de las distintas ramas de la ciencia y de la técnica; eran parte de la contrarrevolución armada u oponían “una resistencia pasiva, regular y tenaz”, acudiendo al sabotaje. Habiendo vencido en lo militar, el poder soviético vio la necesidad de interrumpir la ofensiva militar contra el capital para colocar “en primer plano la organización de la contabilidad y del control en las empresas ya expropiadas a los capitalistas y en todas las demás.”[5]

Se refiere también al prolongado proceso que conduce a la supresión de las clases. “Este tránsito es, por necesidad, extraordinariamente largo y las medidas administrativas y legislativas, precipitadas e imprudentes sólo conducirían a hacerlo más lento y difícil.”[6]

Sostiene que el mercado y el capitalismo debían ponerse al servicio del socialismo, servirle de auxiliares; advirtiendo que no se debía “impedir por completo todo desarrollo de intercambio privado, […] el comercio […], inevitable con la existencia de millones de productores”; ello habría sido una política “absurda y suicida” para el partido que quisiera llevarla a efecto porque, de hacerlo, sufriría “un fracaso indefectible”. 

Lo procedente era meter al capitalismo “en el cauce del capitalismo de Estado”, estableciendo con la burguesía el régimen de concesiones o acuerdo con el Poder Soviético, de lo cual el Estado proletario, obtuviera “ventajas en forma de desarrollo de las fuerzas productivas y de aumento inmediato o en breve plazo de la cantidad de productos”, advirtiendo que un acuerdo semejante no equivale a paz entre las clases.[7]

Estimamos que, en función de afianciar la necesaria lucha de clases, se deben reafirmar los postulados esenciales del marxismo, poniendo de nuevo sobre el tapete el sentido real de la democracia burguesa, en los términos que Lenin la plantea, en parte con este pasaje:

“La Comuna de París […] mostró, [….] el carácter explotador de la democracia burguesa y del parlamentarismo burgués bajo los cuales las clases oprimidas tienen el derecho de decidir una vez cada determinado número de años qué miembros de las clases poseedoras han de “representar y aplastar” al pueblo en el Parlamento. Precisamente ahora, cuando el movimiento soviético, extendiéndose a todo el mundo, continúa a la vista de todos la causa de la Comuna, los traidores al socialismo olvidan la experiencia concreta y las enseñanzas concretas de la Comuna de París, repitiendo la vieja cantinela burguesa de la “democracia en general”. La Comuna no fue una institución parlamentaria”.”[8]

Marxismo no puede superponerse a la sociedad

Siendo reflejo de la realidad y no asunto impuesto a ésta, no se debe esperar que el marxismo vaya más allá de lo que las circunstancias concretas permitan. Traemos esto a colación porque, a menudo, se desea lo imposible del mismo, tal si de él se derivaran soluciones inmediatas o mágicas a los grandes problemas que aquejan al ser humano. Empero, ni en él, ni fuera de él, se tienen repuestas inmediatas, mecánicas, espontáneas o instantáneas. Esto puede motivar la frustración de las personas que, no viendo cumplidas sus expectativas al respecto, probablemente se vean arrastradas a derroteros por entero desvinculados de la transformación social, o a la apatía hacia ésta.  

No existe nada que supere la complejidad del movimiento social. De cierto, la realidad no es, ni puede ser, corolario de un recetario. Por lo mismo, el marxismo, no es aplicable en sí mismo, no es fertilizante, inyección, conocimiento instrumental, ni nada similar. En este sentido, amen de brindarnos un método de comprensión de la realidad, su papel consiste en mover, sacudir, guiar, orientar, e inspirar la acción humana y la lucha de clases. Es el alma de quienes deseamos en verdad cambios sociales radicales. Pero no actúa al modo de un conjuro mágico. Define eso sí, una actitud de clase: de qué lado está una fuerza política en la contienda contra el capital. 

Con todos sus errores (reales, abultados o fabricados por Occidente), el socialismo funcionó en la URSS y en los países de democracia popular. Hoy funciona en Cuba y en Corea del Norte. Por su establecimiento se lucha en diversos países, por ejemplo, en Venezuela. Y algo más, el marxismo, al tiempo que teoriza, advierte de modo perenne que no se lo reduzca a simples citas divorciadas del contexto y, sobre todo, de la lucha irrenunciable contra el capital. 

Para comprender todo esto, nuestra visión de las cosas debe abrirse a lo real, no a lo perfecto; a lo inevitablemente contradictorio. No debemos, en consecuencia, frustrarnos por las cuitas de lo humano; comprendamos la realidad humana por contraste y de modo promedial, nunca de modo absoluto. Lo que esbozamos es apenas un intento de comprensión de la realidad siempre cambiante. No pretende más que eso.


La lucha contra la enajenación y la alienación y la educación 

En las actuales circunstancias históricas en que se diseminan globalmente la alienación y la enajenación, obligado es encontrar una suerte de antídoto capaz de combatir de forma eficaz estos vicios tan perniciosos que el sistema opresor ha sembrado, por cierto, arando de forma profusa. Pensamos que la educación puede servir mucho a este propósito. 

A nuestro parecer, todo el conocimiento del mundo es insuficiente para ser educado, porque el centro de toda educación verdadera es la sensibilidad social, la solidaridad con las personas y los pueblos todos. Por ello, no podemos hacer eco de la llamada responsabilidad social empresarial, un anzuelo nocivo que, no a pocos, emboba o que, de forma consciente, se tragan otros; ni tampoco de la más que imprecisa educación en valores que la reacción, por doquier, abraza sin asomo de duda, ni rechazo. Por lo mismo, esa educación tampoco guarda relación con la promoción de la competitividad que alimenta a ultranza un individualismo cimero; ni con ningún otro valor de mercado; en fin, con nada que encierre daño innecesario e irreparable al ser humano.


El feminismo a ultranza y la lucha en su contra

Insistimos en la necesidad de rescatar el sentido clasista tanto de las interpretaciones relativas a la sociedad en general, como de la lucha librada contra el capital. Considérese que, a escala global, se observa una tendencia muy fuerte a abandonar el clasismo; o a mezclarlo con todo tipo de posiciones reaccionarias que, en definitiva, distorsionan la realidad de la lucha de clases y los fondos teóricos del marxismo. En este sentido, debe dejarse por sentado, por ejemplo, el rechazo tajante a la existencia de un feminismo a ultranza. 

El feminismo proletario rechaza “que haya un elemento común a todas las mujeres independientemente de su clase, nacionalidad, raza, etc. […] mantiene la centralidad de la lucha de clases para la destrucción del patriarcado.” Por eso, cualquier “intento de separar el patriarcado de la sociedad de clases en su conjunto, conduce […] a callejones sin salida estratégicos para el feminismo.” 

Los auténticos enemigos no son, así, los hombres en su totalidad, sino “el patriarcado como parte consustancial de la sociedad de clases y el capitalismo imperialista.” Y viceversa, las mujeres no constituyen ningún “sujeto revolucionario”. Muchas de ellas, por el contrario, defienden la sociedad de clases y, pertenecen, por eso, al “campo reaccionario”, por más que digan buscar “la liberación de las mujeres.”[9]

En el mismo sentido, las mujeres combatientes de las FARC declaran: “A todo nuestro pueblo y a los pueblos del mundo, (incluyendo las “feministas” burguesas) les podemos asegurar que en las FARC-EP, más que en cualquier otro lugar de la patria, están plenamente reconocidos nuestros derechos.”[10]

Y ni aquellas mujeres que luchan bajo la bandera del feminismo dejan de reconocer que ellas no plantean “abrazar, por igual y sin posición crítica, todas las tendencias del feminismo.” Lejos de esa postura, existe una corriente concreta a la que llaman a “tratar con hostilidad abierta: el feminismo burgués o de clase media. Las mujeres de la clase dominante y de la clase media se enfrentan a la opresión, pero eso no significa que podamos confiar en que puedan seguir una estrategia que las lleve a abordar el sufrimiento de la vasta mayoría de las mujeres que están en la clase obrera.” 

Más aun, señalan que la “corriente feminista a la que se le ha prestado menor atención es la de las feministas socialistas y las feministas marxistas, que, […] son las que han hecho la mayor contribución para avanzar en la teoría sobre la opresión de la mujer a lo largo de las últimas décadas.”[11]

La lección que encierra el caso ecuatoriano

Siguiendo la misma tónica arriba expuesta, debe pensarse en el futuro de las revoluciones. Marx y Engels, plantean que los comunistas, en todo lo que hacen por los intereses de los proletarios, piensan en el porvenir de su movimiento. Lo dicen con estas palabras: 

“Los comunistas luchan por alcanzar los objetivos e intereses inmediatos de la clase obrera; pero, al mismo tiempo, defienden también, dentro del movimiento actual, el porvenir de ese movimiento.”[12]

Y enlazamos esto con el caso de Lenin Moreno, presidente actual de Ecuador. Este caso ilustra el peligro de grandes dimensiones que encierra la concentración de más poder que el necesario en una sola persona. Porque, con no poca frecuencia, se pierde de perspectiva que las revoluciones las hacen los pueblos, no personas determinadas. Mientras no se sepa guardar un adecuado equilibrio entre el líder de un proceso y los sectores mayoritarios que empujan los cambios, la posibilidad indeseable de retorno al pasado amenazará a las revoluciones. 

Cuba es quizá el ejemplo más claro de una relación apropiada entre liderazgo y masas populares. No hay, ni hubo en Cuba, culto a la personalidad. Eso debe ser imitado por doquier. Lo acusado no niega el papel que juegan en la historia los grandes hombres.[13]




[1] F. Engels. Principios del Comunismo. En: C. Marx; F. Engels. Obras Escogidas entre tres tomos, tomo I. Editorial Progreso, Moscú, 1974. p. 91.
[2] Carlos Marx. GLOSAS MARGINALES AL PROGRAMA DEL PARTIDO OBRERO ALEMAN.  En: C. Marx; F. Engels. Obras Escogidas entre tres tomos, tomo III. Editorial Progreso, Moscú, 1974. p. 14.
[3] Carlos Marx; Federico Engels. La Ideología Alemana.  Editorial Pueblo y Educación. La Habana. p. 35.
[4] V. I. Lenin. El Estado y la Revolución. Obras Escogidas en tres tomos. Tomo 2. Editorial Progreso, Moscú, 1981. p. 368. 
[5] V. I. Lenin. Las Tareas Inmediatas  del Poder Soviético. Editorial Progreso, Moscú, 1981. Tomo 2. pp. 681-683.
[6] V. I. Lenin. “Economía y Política en la Época de la Dictadura del Proletariado”. Editorial Progreso, Moscú, 1981.  Tomo 3. p. 293.
[7] V.I. Lenin. Sobre el impuesto en especie. Obras Escogidas en tres tomos. Tomo 3. Editorial Progreso, Moscú. p. 619. 
[8] V.I. Lenin. TESIS E INFORME SOBRE LA DEMOCRACIA BURGUESA Y LA DICTADURA DEL PROLETARIADO. Presentado al I Congreso de la III Internacional
[9] Anuradha Gandhi. Feminismo proletario. http://www.lahaine.org/feminismo-proletario
[10] Diana Grajales. Feminismo marxista y revolucionario: “Nosotras las guerrilleras ¿Trofeos de guerra?” https://www.mujerfariana.org/vision/144-feminismo-marxista-y-revolucionario-nosotras-las-guerrilleras-trofeos-de-guerra.html
[11]  Sharon Smith. Marxismo, feminismo y liberación de la mujer. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5761
[12] C. Marx; F. Engels. Obras Escogidas en tres tomos. Tomo I. Manifiesto del Partido Comunista. Editorial Progreso, Moscú. 1974. p. 139.
[13] Como bien lo expresara George Plejánov: “El gran hombre es, precisamente, un iniciador, porque ve más lejos que otros y desea las cosas más enérgicamente que otros. Resuelve los problemas científicos planteados por el proceso precedente del desarrollo intelectual de la sociedad, señala las nuevas necesidades sociales, creadas por el desarrollo anterior de las relaciones sociales, toma la iniciativa de satisfacer estas necesidades. Es un héroe. No en el sentido de que pueda detener o modificar el curso natural de las cosas, sino en el sentido de que su actividad constituye una expresión consciente y libre de este rumbo necesario e inconsciente. Ahí es donde reside toda su importancia y toda su fuerza.” Jorge Plejánov. El Papel del Individuo en la Historia. pp. 55-56.  http://www.fundacionfedericoengels.net/images/PDF/plejanov_papel_individuo.pdf

martes, 17 de octubre de 2017

Ser marxistas no vos vuelve fríos, ni indolentes


Ser marxistas no vos vuelve fríos, ni indolentes
Revista Libre Pensamiento

Más allá de lo que pueda creerse, ser marxistas no vos vuelve fríos ni indolentes ante la crudeza extrema de la realidad social, cercana o lejana. Lejos de ello, nos hace conscientemente sensibles y, no menos importante, nos afirma en el rechazo radical a la nada inocente sensiblería burguesa, dibujada con esta nitidez: “… el saqueo bancario mundial remojado en emociones fabricadas para exculpar ladrones, o las aberraciones planetarias de los terratenientes o las obscenidades degradantes del empresariado global… todo pasa a ser tragable si se lo relata en medio de una boda, un romance, un episodio de “cariño”, un escenario de arrumacos, himno meloso, una love story, de cualquier tipo, donde los protagonistas son lindos y queribles, y por lo tanto, aparecen como buenas personas a las que, por amor, “todo se les perdona”.”[1]
A partir de nuestra individualidad (no mezclar con individualismo), pasando por la siempre entrañable familia, invariablemente tenemos de frente al mundo, a la humanidad, a las personas todas, de las que somos parte inseparable. Refiriéndose al vínculo necesario individuo-comunidad, Marx y Engels acotan: “Solamente dentro de la comunidad [con otros tiene todo] individuo los medios necesarios para desarrollar sus dotes en todos los sentidos; solamente dentro de la comunidad es posible, por tanto, la libertad personal”.[2]


Partiendo de estas premisas, nos rebelamos contra toda forma de injusticia y de engaño; contra toda manipulación y enajenación; contra toda maldad. Y a propósito de la manipulación, nada insinúa la obligación de dar fe a la palabra de quienes son duales al externar sus posiciones. Se puede entender a quienes hablan a partir de su ignorancia crasa, sin duda. Pero cuando alguien afirma que el diablo es el responsable de las guerras en Ucrania y en Oriente Medio, con su investidura internacional que, a las claras, muestra que no hay ignorancia de por medio, estamos ante un manipulador, que enreda a propósito las cosas para ocultar la naturaleza real de las guerras. Igual ocurre cuando, con cara de inocente, habla sobre las riquezas naturales de África y lamenta que estallen en ésta “guerras intestinas”, sin mostrar que detrás de ellas están las transnacionales que se disputan la riqueza de este continente y de otros rincones del planeta.
Para responder un tanto a los “argumentos” aducidos, nos remitimos a lo siguiente: “Los análisis de las guerras africanas centrados en la etnicidad son sumamente discutibles. Y lo son porque […] están vinculados y construidos desde un discurso racial y de determinismo biocultural. Dicho discurso ya no se adorna de antiguos ropajes coloniales que jerarquizaban a las sociedades (las razas) en civilizadas o salvajes. Más bien, […] acepta la realidad del pluralismo cultural. Y admite, a regañadientes, que una cultura no es esencialmente mejor que otra. Sin embargo considera que son diferentes y, lo que es más importante, que dicha diferencia es la causa del conflicto, el antagonismo y la violencia.”[3]

Sin ambages, cuando de lucha de clases se trata, llega ineluctable el binomio amor-odio; odio-amor, sin volver dicotómica, jamás, la relación entre estos sentimientos. No es posible amar al enemigo de lo humano. Por perogrullo que parezca, no existe más alternativa que combatirlo sin cuartel. Aunque que se sostenga lo contrario, la víctima de la opresión no puede amar a su opresor, sin importar que éste, por fuera, muestre refinado comportamiento. Por cierto un estudio revela que “Algunas personas son más felices si son capaces de sentir las emociones que desean, incluso si incluyen sentimientos como el odio o la rabia.”[4]

Pero atiéndase que, en el campo de la lucha de clases, se odia sin vísceras de fuera, sino con la convicción de la depravación del sistema más atroz que el mundo ha conocido. Ese que, sempiterno, ha impuesto al orbe la esclavitud asalariada, valiéndose de cualquier recurso o subterfugio a su medida. Repudiamos, pues, la explotación capitalista bajo todas sus modalidades, sin exclusiones, por sonrientes y amables que parezcan. Tenemos así por acicate conductor el combate radical a la existencia de este sistema, profundamente oprobioso e inhumano, sin esperar que aparezca ninguna versión humanizada del mismo, sea nórdica, suiza o cualquier otra, de fondo, tan protervas como la sionista.


Creemos en el socialismo, no en esa quimera del paraíso terrenal que, a lo largo de siglos, se ha pregonado inútilmente. Es un sistema capaz de cubrir las necesidades vitales del ser humano; sistema en el que lo individual y lo social no van, en lo esencial, por caminos diferentes, sino en la misma sintonía, admitiendo el espacio inevitable a contradicciones que no confluyen en antagonismo, sino en transformación constante; sin darle, pues, chance al inflado ego de la llamada clase media que sólo oculta la contradicción insoluble entre el opresor y el oprimido. No en vano, casi por doquier, probable es, “pide a gritos la cabeza de la revolución”.[5]
Dejamos anotada la terrible banalización de lo existente, su relativización, expresada, por ejemplo, en la confusión deliberada y acomodaticia entre lo ya transcurrido y lo que hoy acontece. Se ignora que los acontecimientos pretéritos no deben interpretarse a la luz de lo que hoy tiene lugar; sino con base en la época en que se desenvolvieron; quedaron escritos en piedra, es decir, nadie puede cambiarlos; ni decir que fueron diferentes o que deben ignorarse porque ya “pasaron”. Este relativismo es otra forma de manipulación y, como tal, también merece combatirse. Refleja una clara posición de clase a favor de los opresores.
Debe insistirse: Marx no inventó la lucha de clases, nadie lo hizo, lo hizo la realidad de la opresión de clase, la acaparación de la riqueza en pocas manos, la existencia del Estado opresor. Y la sociedad burguesa, como él y Engels exponen, no ha puesto fin a las contradicciones de clase; sólo ha sustituido a las viejas clases por otras, las condiciones de opresión por otras nuevas, las antiguas formas de lucha por otras.[6] Y hoy en día la opresión de clase sigue siendo una realidad mundial inobjetable, a menos que se pretenda tapar el sol con un dedo.
Engels nos dice que el Estado no es la moral convertida en realidad; es el resultado de una sociedad que ha llegado a un grado determinado de su desarrollo, “es la confesión de que esa sociedad se ha enredado en una irremediable contradicción consigo misma y está dividida por antagonismos irreconciliables, que es impotente para conjurar.” Esos antagonismos se administran  y se amortiguan por esa fuerza que, en apariencia, está situada por encima de la sociedad, justo, el Estado.[7] Pero éste responde a los intereses de la clase que se ha adueñado de la riqueza social. 
Hoy en día ese Estado opresor es global. Es el que impone condiciones de sometimiento a las naciones, las interviene, destruye y practica genocidio en su contra. El que busca, más allá de quien encabece la presidencia de EEUU, poner nuevamente bajo su férula a los países de América Latina y Caribeña, particularmente a los que conforman el ALBA. El que impone el Nica-Act contra Nicaragua y se rehúsa, junto con la Europa cipaya,  a reconocer  la legitimidad de las elecciones regionales en Venezuela.

Notas
__________________


[2] Carlos Marx, Federico Engels. La Ideología Alemana. Editorial Pueblo y Educación. Ministerio de Educación, 1982.  Ibíd. pp. 82-83.
[3] Itziar Ruiz-Giménez Arrieta. Los conflictos armados del África subsahariana contemporánea. https://www.rebelion.org/hemeroteca/africa/arrieta160103.htm
[4] Katie Silver. Por qué los sentimientos de odio y rabia pueden hacer que seamos más felices. http://www.bbc.com/mundo/noticias-41024276
[5] Misión Verdad. Cuando la clase media desea suicidarse pero teme. http://misionverdad.com/pais-adentro/cuando-la-clase-media-desea-suicidarse-pero-teme%20
[6] C. Marx; F. Engels. Manifiesto del Partido Comunista. Obras Escogidas en tres tomos. Tomo I. pp. 111-112. 
[7] C. Marx; F. Engels. El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. Obras Escogidas en tres tomos. Tomo III. p. 344.

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